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El Yoga es un camino hacia la Libertad

Nancy Nakazato:(Reportaje sacado de la revista Nikkei)

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-¿Qué representa el yoga para vos?
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Pero representa cosas diferentes en los distintos momentos de la vida, porque las definiciones yo creo que son algo dinámico y en este momento de mi vida el yoga representa un aprendizaje, un camino, una forma de vida. Ahora le estoy dando mucha importancia al arte porque creo que es una forma de expresión espiritual que incluye la salud y el poder manifestar una forma particular de expresar algo, como un camino de búsqueda hacia donde cada uno pueda encontrar cuál es su forma singular de expresarse que pueda ser a través del yoga o no; pero de alguna manera el yoga te da los instrumentos para que vos puedas conocer cosas de tu cuerpo, de tus emociones, de tu vida. O sea; si sos bailarina que seas la mejor bailarina, si sos contador que seas el mejor contador, pero no en el sentido de la competencia con el otro sino de tu mejor forma de expresión.
-¿Es una forma de auto superación?
-Yo diría de auto conocimiento. Una de las cosas que para mí es importante sacar de la mente es esta cosa del bien y del mal, de los números, de la competencia, de la exigencia. Es un camino de auto conocimiento en la medida que vos conozcas mejor tus cosas, vas a lograr expresarlas mejor porque no tienen que ver con un resultado, sino con una búsqueda interna; y en esa búsqueda, si cada uno encuentra su mejor expresión, es una manera de ayudar a todos. No es algo solitario como que “te vas al Himalaya” para ser el mejor, sino que cada uno en su función, donde le toque estar va a ser más sano, más equilibrado.
-¿Cuánto tiempo hace que lo practicas?
-Empecé a los quince años, pero practicaba así dos veces por semana como quien va a una clase de aeróbica. No era lo que entiendo ahora por el yoga. Mi mamá practicaba yoga y bueno, como yo era muy nerviosa (bueno, sigo siendo  así); necesitaba estar tranquila y además soy muy exigente. Entonces es una forma de trabajar con la exigencia, el nerviosismo, la ansiedad...
Cuando la gente me ve por televisión, me dice “ah... esa paz que trasmitís” (risas). Busco estar tranquila porque tengo una cosa interna de mucho movimiento, de mucha expresión, de mucha energía; para poder equilibrar mi naturaleza que es más bien explosiva (risas).

-¿Cómo fueron tus inicios a nivel profesional?
Porque el comienzo fue como un hobby...
-Claro, empezó como un hobby, después a eso de los veintitrés, veinticuatro años me fui a Japón y estuve viviendo cuatro años allá. Ahí estudié, mucho, llevé libros, practicaba rutinas... Tomé clases de distintas actividades.
Después me empecé a dedicar más a eso cuando volví de Japón.
-Ya venía como pensando “esto es lo que quiero hacer”...
-No... Todavía no sabía, en verdad lo tomé como una forma de terapia para poder estar mejor yo... Entonces me permitió encontrar respuestas de salud, de equilibrio emocional y una forma de vida.
Mi hermano tenía un gimnasio... Pero después de volver de Japón, yo me dedicaba a la psicología y daba clases de yoga como hobby digamos... Y después las cosas se fueron dando para que yo me dedicara más al yoga, después apareció lo de la televisión y ya por una cuestión de tiempos concretos empecé a elegir qué es lo que quería hacer. Y siento que como forma de vida para mí hay que equilibrar y poner el cuerpo, la mente y el espíritu, no ?
-¿Cómo surgió la propuesta del canal de Utilísima?
-Empecé en una programa que se llama “Hola Doctor” como micros de salud, después se hizo un programa que se llama “Alé, Alé”, y después me ofrecieron hacer los especiales de yoga que son programas de media hora donde hago la conducción y hay invitados. Ahí ya puedo desarrollar ideas personales. Es muy difícil lograr un programa de media hora, ya cinco minutos es mucho tiempo. La televisión tiene un lenguaje visual, entonces vos tenés que hacer algo que a la persona la atraiga visualmente. La gente desde afuera  ve al yoga como una manera de relajación...
Para mí el yoga es un trabajo integral, tiene que ver con la alimentación, el trabajo físico, la respiración, el trabajo con las emociones, la concentración, la meditación y el arte. No es solamente relajarte, hay posturas que son fuertes en donde vos tenés que trabajar la fuerza física.
-¿El yoga y el karate están relacionados aunque no lo parezca?
-Yo creo que todas las prácticas físicas están relacionadas aunque no lo parezcan.
Las teorías antropológicas del origen del Hombre son de la India y las teorías lingüísticas de donde nació el lenguaje, también son de ese lugar. De hecho, el idioma original es el sánscrito. Creo que todo lo que hace bien al Hombre, naturalmente su cuerpo lo pide y lo hace, y tiene relación o con el yoga o con el karate o con el tai chi...
Son todas formas con acentuación diferente, pero si te pones a observar bien son lo mismo.
De hecho, yo estoy estudiando mudras que son los gestos que se hacen con las manos y que junto con el movimiento de las danzas japonesas y de las danzas en general, tienen cosas parecidas. Hay algo energético en juego.

-¿Porqué decidiste dedicarte a la práctica y enseñanza del yoga?
-Porque me hace feliz (risas), porque como forma de vida me parece que es un camino de búsqueda, de encuentros y de compartir, de aprendizaje conmigo y con los otros, con los alumnos, lo que me da mucha felicidad. Yo agradezco todos los días a Dios o a la Naturaleza el haber descubierto una profesión que me ayude a estar mejor. Creo que las decisiones y las elecciones son día a día, como que la Naturaleza muestra que siempre uno va cambiando... Comprender esto desde lo profundo te da tranquilidad, uno tiene que aprender que “hoy es hoy y de acá a dos años o dos minutos no se sabe lo que va a pasar”, eso va cambiando. Me parece bueno abrirse y no tener prejuicios ni limitaciones.
-¿Cuál es tu forma de trabajar al momento de dictar clases?
-Soy un ser humano en crecimiento y me gusta que los alumnos sepan eso porque no quiero vender algo que no soy. Hay algunas cosas que las tengo más resueltas y otras no; hay otras que hay que aceptarlas que uno va a convivir siempre con eso.
De a poco me fui dando cuenta que tenía una metodología. El que viene a las clases hace un proceso de adaptación, si tenés ganas vas aprendiendo y entendiendo lo que puedas porque no es un grupo de entrenamiento; es un grupo de yoga en donde cada uno se acepta así como está, esa es su práctica personal. Si no podés hacer lo que hace el de al lado no importa, vos buscas lo que podés hacer hoy. Es un espacio de auto conocimiento, de respeto y de aceptación con uno mismo.
Nosotros hacemos meditación a través del canto porque a mí me pasa algo muy especial con el canto y para mí es un instrumento de curación increíble, al igual que la música. También trabajamos con algo que tenga relación con la alimentación o con la filosofía. Cuando digo alimentación, me refiero a que no pueda elegir alimentos a través del conocimiento, de lo que genera cada alimento en uno.
-¿Cuál es la finalidad del yoga?
-El yoga es un camino hacia la Libertad. Patanjali que es el primero que sistematizó el yoga, dice que el último paso del yoga es el estado de liberación. Algunos lo traducen como el estado de iluminación o de éxtasis, donde uno se libera. Una de las búsquedas del yoga es liberarse de todo lo que nos condiciona; de las enfermedades del cuerpo que nos limitan, de las dispersiones mentales, de las tensiones, de las creencias que nos hacen sufrir, de las exigencias, de alguna adicción, para reencontrarnos con nuestra verdadera esencia... me sorprendo constantemente con los cambios que se siguen produciendo en mí y en los alumnos.
El yoga pone a la mente en el lugar que le corresponde que es lo intelectual, lo racional; pero que eso no invada lo que vos querés aprender con el alma. Todos tenemos un maestro interior y todos podemos llegar a la maestría dentro de nuestro propio camino. Esta es la sabiduría interior que todos tenemos... Yo creo que hay como un desarrollo intelectual que a veces no te permite conectarte con todo el conocimiento espiritual y a veces tomás decisiones desde la mente y no desde el alma. Como el yoga es una práctica muy concreta, con el alma y con la mente llega un momento en que hacen un “clic” y se terminan uniendo.

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